Qué te dice el resultado
Tres lecturas separadas, deliberadamente no mezcladas en un solo veredicto. La armónica dice si las dos tonalidades son un movimiento que la tabla de transiciones avala, y de qué tipo. La de tempo dice cuánto están separados los BPM en porcentaje, y si eso entra en el margen que un crossfade normalmente aguanta. La de pitch dice qué le pasa a la tonalidad del tema que entra una vez que lo llevaste al tempo del otro.
Están separadas porque se contradicen seguido, y un semáforo único tendría que elegir sobre cuál mentir. Dos temas en tonalidades perfectas pueden estar a nueve por ciento de distancia. Dos temas con BPM idénticos pueden estar en tonalidades que pelean. Las dos cosas son útiles de saber y ninguna es «compatible: no».
Pitch y key lock
En una bandeja con el key lock apagado, tempo y pitch son la misma perilla. Acelerás un disco y todo lo que hay adentro sube, incluida la tonalidad. Eso no es un error a corregir — es lo que hacía el vinilo y sobre lo que están armadas un montón de mezclas — pero significa que la tonalidad que calzaste en el papel no es la que suena.
Un semitono es una relación de frecuencia de aproximadamente 5,95 %, y por eso un tema movido seis por ciento cae casi exactamente un semitono más allá, y uno movido tres por ciento cae entre dos tonalidades, sonando levemente desafinado contra todo. La herramienta reporta las dos cosas: cuántos semitonos vale el movimiento, y en qué tonalidad te deja — marcado cuando la respuesta cae entre tonalidades en vez de sobre una.
Con el key lock activado no pasa nada de eso: la bandeja sostiene el pitch y sólo se mueve el tempo. Activalo en la herramienta y la lectura de tonalidad lo dice, en vez de fingir que el movimiento igual la corre.
Half-time y double-time
87 a 174 no es un salto de tempo del 100 %. Es un beat contra dos, y es una de las transiciones más confiables que hay — toda la relación entre el drum and bass y sus intros en halftime está construida sobre eso. Un chequeador que lo reportara como imposible estaría equivocado justo en los sets donde más importa.
Por eso la lectura de tempo busca half y double antes de medir nada, y después mide la distancia contra la relación que quede más cerca. 86 a 174 vuelve como double-time con 1,2 % de diferencia, porque eso es lo que tu oído y tu fader de pitch tienen enfrente.
El rango de tu fader es otra pregunta
Hay dos límites distintos que se confunden todo el tiempo. Un fader de pitch de ±8 % es un dato de tu equipo: más allá de eso la bandeja no llega, y listo. El siete por ciento que menciona la herramienta es un juicio musical sobre qué sobrevive un crossfade — pasado eso los dos temas se separan audiblemente durante la mezcla aunque el fader haya llegado sobrado.
Un movimiento de 7,5 % pasa un fader de ±8 y no pasa el margen. No es una contradicción, son dos respuestas a dos preguntas, y la herramienta da las dos en vez de promediarlas en un número que no contesta ninguna.
Cuándo ignorar lo que dice
Un veredicto sobre dos temas es un veredicto sobre dos temas, y vos estás mezclando una noche. Un movimiento que la tabla no avala puede ser exactamente el correcto en el momento en que lo hacés — después de un break, sobre un drop, hacia un tema que la pista ya conoce. El chequeador no puede escuchar nada de eso, y el tag que está leyendo puede estar mal de entrada: la detección de tonalidad se contradice lo bastante seguido como para que un código que nadie verificó sea una estimación fuerte, no un hecho.
Donde sí gana su lugar es en el caso que no podés escuchar por adelantado: preparando en tu casa, con dos temas que nunca probaste juntos, decidiendo si la transición vale como para armar un bloque alrededor. Por eso también existe la tercera lectura — una mezcla que funciona aislada igual puede ser el movimiento equivocado para el punto al que llegó el set, y eso sólo lo puede contestar la lista entera.